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Sobre Valorar La Historia; Camilo Betancourt

Tengo que empezar aclarando que soy un amante de la historia. La historia es, en mi opinión, el único concepto que nos acompaña a todos a lo largo de nuestra existencia. La historia esta en todos lados y esto es algo magnifico. En esta columna quiero exponer, a ustedes los lectores, porque la omisión de la historia en el presente es uno de los factores del deterioro político y social que presenciamos en el presente.

El ascenso del nacionalismo en el siglo 21 obedece el mismo patrón que llevo al fascismo al poder en Europa en el siglo 19. Examinando la historia de las grandes civilizaciones, es claro que uno de los factores de su éxito fue la cooperación entre pueblos. En el libro Los Mundos Clásicos el autor Michael Scott explica en detalle como el mundo lleva interconectado hace milenios. Explica minuciosamente como las rutas comerciales en el mediterráneo ayudaron a conectar pueblos a lo largo de toda Europa y Asia. Teniendo esto en cuenta, me cuesta bastante entender porque en el presente los dirigentes de los grandes poderes del mundo propagan odio mediante discursos nacionalistas con el propósito de devolver a su país a la gloria. Esto es muy similar a lo que paso en Europa en el siglo 19, donde personajes como Benito Mussolini y Adolf Hitler usaron el resentimiento de su pueblo como una herramienta para llevar el fascismo al poder. No estoy diciendo que vamos a volver a las épocas del fascismo, y mucho menos a las atrocidades que se cometieron por defender esta ideología, pero la estabilidad estructural de las relaciones internacionales se ve amenazada por aquellos que viven en épocas pasadas.

La historia es la herramienta perfecta para adquirir conocimiento, pero también se puede utilizar para esparcir el resentimiento y el odio. Cuando uno lee textos acerca de la historia de las grandes civilizaciones, uno se topa con datos y acontecimientos que lo dejan a uno maravillado. El sentimiento de obtener conocimiento sobre el pasado es uno que no se puede reemplazar por nada en el universo. Pero cuando se omiten partes de la historia para transmitir un mensaje político o social, la historia se vuelve un arma poderosa capaz de influenciar a miles. Esto lo hemos vivido todos en algún punto de nuestras vidas, pero somos muy pocos que decidimos salir de esa burbuja de confort para investigar a fondo. Leyendo el libro de Madeleine Albright Fascismo: Una Advertencia, es posible ver como a la sociedad del presente esta atiborrada de información histórica falsa. El nefasto producto de esta falsedad es la falta de cooperación internacional que vivimos hoy. Un gran ejemplo de esto es la situación que hoy vive la Unión Europea. Bajo la falsa premisa de que estas organizaciones internacionales quitan soberanía a sus miembros constituyentes, cada vez mas se alejan de estos organismos internacionales para “recuperar” la gloria de la cual fueron negados. La historia demuestra que la cooperación entre pueblos es la única manera de volver exitosa una civilización ¿Entonces porque nos alejamos de la grandeza?

Para concluir, quiero invitar a los lectores a que empiecen su propia búsqueda por el conocimiento. No digo ser un historiador experto en la materia, pero mi conocimiento de la historia me ayuda todos los días a cuestionar el conocimiento de otros, porque conformarse con la información que le den a uno no es suficiente. La habilidad mas importante de una persona que aprecia el conocimiento es aquella de discernir. Entonces, los invito a apreciar el conocimiento, apreciar la historia, y lo mas importante de todo, apreciar el efecto que tienen los sucesos históricos sobre nuestro conocimiento.

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