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La función de la literatura en sociedades medievales europeas; Alejandro Fino

¿De qué forma la literatura refleja la situación social y cultural de los pueblos europeos medievales? La gran mayoría de obras escritas entre los siglos XII y XVI en el viejo continente, pertenecen al género épico y tienen como temas principales los sucesos más representativos de las sociedades en la guerra. Además están narrados de forma engrandecida y con sus valores éticos y elementos característicos inmiscuidos, ya sea en el desarrollo de la historia o en las características del protagonista de la narración. La literatura fue una de las herramientas que se utilizó en distintas sociedades para articular y reflejar el espíritu bélico y las situaciones culturales de los pueblos, a la par con elementos particulares de los mismos alrededor de la guerra, incluidos aquellos que motivaban la “búsqueda de la paz”. Los denominados cantares de gesta o de juglaría nos permiten tener un panorama amplio de la concepción que las sociedades europeas tenían de la guerra y como su cultura se forjo alrededor de las historias de héroes que llevaban a cabo proezas, que ellos mismos creían que justificaban sus acciones. Las justificaciones para emprender campañas de guerra en ese momento, eran en su mayoría religiosas y ese es un elemento esencial dentro de estas narraciones, pero también eran muy importantes las virtudes y acciones que los pueblos veían como aceptables, así no hubiera necesariamente lucha. Virtudes como la nobleza, la lealtad y la valentía eran vistas como lo ideal para el ser humano en ese momento.


En El cantar del Roldán por ejemplo, se evidencia que en la cultura cristiana de Francia en ese tiempo, se usaba la lucha por la “verdadera fe” como justificación para hacer la guerra; para ellos, todo lo ajeno a su religión era blasfemo y malvado. El contexto del cantar es la guerra contra los musulmanes de Zaragoza, que era la única región de España no conquistada por el rey Carlomagno. El héroe de este cantar se llama Roldán, que muere en el valle de Roncesvalles por una traición de su padrastro, en una batalla que desencadena la venganza de su rey. Es justamente ese deseo de venganza, sumado a la lucha por la religión, lo que justifica la guerra de la historia. A pesar de que Roldan muere, es descrito a lo largo de la historia como alguien valiente frente a una traición ,fiel a su rey y noble, algo que se deduce era lo ideal para los franceses en ese momento histórico. Ahora bien, esta narración estuvo inspirada en la Guerra Santa y más específicamente en la Primera y Segunda Cruzada. En ese momento, cada religión se presentaba como la verdadera salvadora de los hombres; la iglesia cristiana fomentaba entonces la creencia que los musulmanes eran un pueblo pagano e incitaba a sus creyentes a luchar contra ellos para que aceptasen convertirse al cristianismo. Este filosofía promovida desde el interior de “la Cristiandad”, fue lo que articuló los hechos mostrados a lo largo del cantar. Sumado a estos hechos, aparecen otros que sí son enteramente fantasía pero que le dan el toque heroico al héroe (valga la redundancia) dentro de la narración.


Por otro lado y con un contexto muy diferente, en El Cantar de los Nibelungos se toca el tema de la guerra sin presentar justificación alguna, sino mostrando como la sociedad germana del siglo XII necesitaba y buscaba tanto la paz. Por esto, hubo varios intentos e iniciativas para garantizarla. Se muestra entonces un elemento clave de la sociedad alemana del momento: “deseos e iniciativas de paz” (nótense las comillas). El texto presenta la guerra entre los burgundios y las huestes de Atila por el control del tesoro de los nibelungos, formado por una enorme montaña de oro, plata y piedras preciosas. Este enfrentamiento es visto como algo innecesario y autodestructivo. El protagonista de este cantar se llama Sigifrido y es quien muestra los problemas alrededor de discusiones que no valen la pena. En ese sentido la paz articula la imagen que se hacía la sociedad respecto el espíritu bélico. De esa forma, las cruzadas prometían absolución de los pecados canalizando la guerra hacia el exterior con fines de paz, la creación de la “paz de Dios” que prohibía ataques a cualquier territorio o lugar santo específico y la sublimación del espíritu para dirigirlo hacia la paz y el progreso social. Entonces, la cruzadas no se justificaban en la religión per se y más bien eran vistas y entendidas como intentos por garantizar la paz entre los pueblos. Paradójicamente a pesar de que la paz sí era una justificación para la Guerra Santa y para el desarrollo de la Tercera Cruzada (también conocida como la cruzada alemana por la presencia de Federico I Barbarroja, máxima autoridad del Imperio Romano Germánico), la sociedad no lo entendía así y por eso apoyaron en todo momento ese accionar.


Finalmente, haciendo referencia a otro cantar muy famoso, El Cantar del Mio Cid, sabemos que unos valores admirables por parte de la sociedad española del momento eran la humildad y la valentía, mostrados directamente en el héroe del cantar. De esa forma, El Cid en medio del ultimátum que le dio su rey, combate en batallas de la mano de sus seguidores, siempre saliendo vencedor. Los seguidores ven al Cid cómo alguien digno de admiración y por eso, pese a la amenaza del rey de matarlos si lo ayudaban, lo ayudaron. En la última batalla librada, después de ganarla y tomar posesión de los tesoros de los reyes moros, le manda un presente a su rey, para así mostrarle el respeto que aún siente por él y a pesar de esto no recibe su “perdón”. Este es un claro ejemplo de los rasgos propios de una cultura reflejados directamente en el personaje principal de la obra. Es claro que la guerra está, de nuevo, inmiscuida en la narración, pero lo particular de este cantar es que enfatiza más en las características del protagonista, que en las guerras como tal. Este cantar ejemplifica muy bien lo que para los españoles de la época era una persona digna de admiración.


Así pues, teniendo todo esto en cuenta, sabemos que las obras pertenecientes al género literario de la épica, que son cantares de juglaría, muestran momentos históricos propios de las sociedades y como tema común está la guerra (en general por lo que fuera), y esto de una u otra forma refleja también las situaciones culturales y sociales de los pueblos alrededor de ésta. Existen muchos más cantares, como por ejemplo el Beowulf en Inglaterra o el cantar de las Huestes de Ígor en Rusia y este texto sería infinito si me pusiera en la ardua labor de analizar uno por uno. Cada cantar, tiene un diferente punto de vista de la guerra, pero lo que sí es claro, es que ésta fue un factor determinante para los pueblos europeos del momento, en la medida en que formaron los valores culturales de la época y condujeron a las diferentes sociedades a actuar de una manera particular frente a temas como la paz, la frustración, las cualidades de los guerreros en batalla, etc. Finalizo este texto con una invitación al lector de que lea cada uno los cantares que mencioné para que primero, pueda apreciar clásicos de la literatura universal y segundo, para que los lea como una especie de descodificador del pensamiento europeo de la época y aprender un poco de este tema, que a mi juicio es muy interesante.


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