• En Perspectiva

Una mirada a la Política del Resentimiento inspirada en K.Cramer; Ma Camila Velásquez

El resentimiento y la rabia son motores emocionales poderosos con efectos políticos trascendentes. Muchos académicos y ciudadanos se han preguntado en las últimas décadas por qué la gente vota en contra de sus intereses, por qué la gente se equivoca de manera tan drástica, o en términos más directos, por qué la gente es tan estúpida e ignorante. Kathy Cramer, politóloga de la Universidad de Wisconsin Madison usa estos enigmas como inspiración para una investigación alucinante que publica en su libro, La Política del Resentimiento, en el cual intenta responder a la siguiente cuestión, ¿cómo importa la identidad de clase social para la forma en que las personas entienden su mundo? Cramer se da cuenta que conversar de manera informal y espontánea con las personas en los lugares donde se reúnen con regularidad, tales como las cafeterías, iglesias, gasolinera es la manera ideal para embadurnarse de esa única ideología política. Al ser así se dedica un año a indagar y a explorar las conversiones que ocurren dentro de una decena de comunidades en Wisconsin, para obtener datos que evidencien la diversidad y dinamismo del Estado.

En las comunidades más pequeñas que ella denomina como el estado exterior es increíblemente evidente un resentimiento inesperadamente intenso hacia las grandes ciudades, de Madison y Milwaukee. La gente se siente segregada, oprimida y olvidada, pues los recursos, el respeto y el poder al que son merecedores por el hecho de ser ciudadanos estadounidenses es completamente inexistente. Es así como las personas poseedoras de esta identidad rural comprenden un temible y atroz resentimiento hacia ciudades y gente de la ciudad, hacia las élites sean estas gubernamentales, financieras y culturales, hacia la gente de color y hacia la polarización partidista. Por un lado, creen firmemente que los demás no trabajan tan duro como ellos pues, no tienen trabajos manuales que exigen un esfuerzo físico abismal, sufrimiento y jornadas prolongadas. Sino que, al contrario, viven en la comodidad de sus lujos, carros, casas y beneficios sociales. Consecuentemente, establecen que los dólares que tanto les costó ganar van a parar a personas que no lo merecen. Por otro lado, existe una sensación de pérdida, que las comunidades de estas personas y su nivel de vida han sido arrebatados, que su estado está amenazado. Y esto surge del hecho de que las autoridades locales, estatales y federales son urbanas y distantes, es decir, trabajan en pro de la metrópoli, de sus intereses y su desarrollo, y se olvidan de la dinámica rural.

Este resentimiento hace ver al adversario como el enemigo, como un ser abominable, cruel, repugnante y completamente diferente a mi cosmovisión, mis valores y mi norte. Mediante las identificaciones fuertes, la lógica del merecimiento y el inmerecimiento, la culpabilización de unos autores sociales por otros, la simplificación imaginativa y perceptiva, y las estigmatizaciones se crea esta frontera indestructible entre nosotros y ellos. Esto da origen a una política del resentimiento que no se rige por la racionalidad o por la utilidad económica, sino por emociones viscerales que carcomen el espíritu y la mente. Para concluir, la obra de Kathy Cramer provee un panorama profundo y real de la situación política global y permite crear una definición de resentimiento compleja pero increíblemente fascinante.... El resentimiento como actitud forjadora de ciertas identidades sociales que pone en relación de enemistad unos sujetos respecto a otros, a través de formas de culpabilización que funcionan mediante el operador merecimiento / inmerecimiento y que impiden reconocer relaciones sociales más amplias que están en juego.

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