• En Perspectiva

Renacimiento del funcionamiento idiosincrático

Carolina Medina


A propósito del inicio presencial del primer semestre académico y laboral de dos mil veintidós, algunas personas han afirmado que hay un retroceso en cuanto a flexibilidad, pues según ellos debe haber un modelo híbrido. Si bien es cierto que la virtualidad trajo un sinfín de beneficios (la comunicación inmediata, por ejemplo), y atravesamos un pico de contagios por el coronavirus, me es imposible pensar que la presencialidad total no es la mejor opción.


El lunes de la presente semana, a las seis y media de la mañana, caminé por el centro de Bogotá y me encontré con algo que nunca creí me pudiera generar tanta felicidad: el comercio abierto. Los parqueaderos, las cafeterías, los carros de tinto y fruta, las papelerías, etc., retomaban por primera vez la misma rutina ajetreada de hace dos años. Por otro lado, me enteré hace poco que la Feria Internacional del Libro de Bogotá será presencial, tal como lo fue la Feria del Libro en Cali en octubre del año pasado. Estos eventos me han puesto a reflexionar más que cualquier otra cosa por los siguientes motivos: el acertado orden de prioridades del gobierno y las entidades privadas, el retorno de eventos culturales y la reactivación plena de la economía. Los pequeños y medianos empresarios fueron los más afectados por la pandemia y por el posterior Paro Nacional. Las industrias aeronáutica, hotelera, gastronómica y cultural se vieron grave y negativamente impactadas.


Con este escrito pretendo invitarlos a tomar consciencia sobre cómo podemos ayudar a que la situación de muchos mejore, y también es una invitación a visitar y explorar las ofertas culturales como lo es la Feria del Libro, museos, festivales, teatros, y exposiciones independientes. Comprar y consumir directamente en los pequeños establecimientos, difundir la voz sobre proyectos o eventos que buscan atraer más público y visitar nuevamente las tiendas tradicionales y centrales de las ciudades genera un cambio positivo en el desarrollo nacional.


Finalmente, el retorno cien por ciento presencial tanto a clases escolares y universitarias como a trabajos y oficinas es la única manera de generar más empleo, más ingresos, más oportunidades y obtener un bienestar general. La satisfacción dibujada en el rostro de la gente por vivir nuevamente el funcionamiento idiosincrático, como lo fue en un principio, es la muestra más sincera y confiable de que juntos y de manera responsable (acatando y cumplimento con las medidas de bioseguridad impuestas por los gobiernos local y nacional) se puede cada día construir un mejor país.

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