• En Perspectiva

La Verdadera Reforma que Necesita Colombia; Guillermo Francisco Reyes Larrazábal

Desde la medida de aseguramiento impuesta al expresidente Álvaro Uribe Vélez, líder ideológico del partido Centro Democrático se desencadeno un efecto, en el cual, sus seguidores, liderados por la vehemente Paloma Valencia, propusieron, por medio de una Asamblea Nacional Constituyente, hacer una reforma al sistema de justicia en Colombia. Hoy no escribo exactamente sobre este tema, sino más bien, escribo acerca de la verdadera reforma que necesita el país en aras de un sano desarrollo social, político, económico, ecológico y jurídico. En este exacto momento, punto de inflexión clave para la nación y el mundo, debemos unirnos de manera significativa, como patria, como un pueblo que necesita un cambio significativo. Colombia necesita -lo que yo denomino- una: “Unificación Nacional”; la consolidación de un pueblo en busca de cambios trascendentales por y para la patria.

Hoy miércoles 26 de agosto de 2020 nos encontramos en un momento clave para el desarrollo de toda la nación y de sus integrantes. Antes de adentrarme en la terminología y el estudio de la “Unificación Nacional”, he de mencionar una serie de eventos históricos, a los cuales también denomino como puntos de inflexión. Hace 66 años el dictador Gustavo Rojas Pinilla determinó que el voto de la mujer ha de tener la misma aplicabilidad democrática que la del voto del hombre; momento histórico que cambio trascendentalmente la construcción de la patria. Es importante mencionar que el cambio democrático no se vería sino hasta tres años más tarde, cuando se llevaría a cabo el plebiscito de 1957, el cual establecería lo que fuera el Frente Nacional. Este punto de inflexión es clave para la construcción de Colombia como democracia. Considero que también se ha de mencionar, lo que considero como el momento contemporáneo -si se me permite- más importante para Colombia; el movimiento de la séptima papeleta. La Asamblea Nacional Constituyente de 1991 marcó el cambio mas importante en los espacios sociales, jurídicos y democráticos del país. Fundando una nueva constitución, el pueblo colombiano en voz de sus delegatarios constituyentes, consolidó un nuevo orden social. Estos dos episodios históricos fueron determinantes para la construcción de la Colombia de hoy en día. Estamos en un punto de inflexión, el COVID-19 nos ha permitido de varias formas, encontrarnos en un espacio en el cual el cambio positivo es bienvenido, lo que nos ha preparado para hacer necesarios cambios, tanto en un espectro individual, como en uno comunitario.

No me considero un prócer, pero si creo que soy un revolucionario, de ideas y de prácticas, porque mas que nada soy un patriota; un colombiano aguerrido quien quiere exhibir todas las bellezas de una nación fuertemente afectada por episodios históricos de tristeza. Recuerdo mi primera columna de opinión publicada en este medio, titulada, “La Tierra del Olvido”, en la cual intenté manifestar el amor que tengo por la tierra patria, por un país construido en los dolores de los afectados por conflictos que no terminan, por quienes han sido desplazados toda su vida, por quienes han sido afectados por una brecha de desigualdad terrible. Por ello, consideró que el verdadero cambio que debemos de impulsar en la nación es la “Unificación Nacional”. Dijo alguna vez Jean Jaques Rousseau en su “Contrato Social”; “La más antigua de todas las sociedades, y la única natural, es la de la familia, aun cuando los hijos no permanecen unidos al padre […] La familia es, pues, si se quiere, el primer modelo de las sociedades políticas.” (Rousseau, 2018-1762). En interpretación individual encuentro gran relevancia y concordancia con la forma en la que piensa Rousseau y la teoría base de la “Unificación Nacional”. Somos todos hijos de una misma patria, de una misma nación, de una misma sociedad, por lo cual hemos, nosotros de consolidar el cuidado y la protección estructural del país.

La teoría de la “Unificación Nacional” se basa en una formula que se ha de utilizar para categorizar los problemas y sus posibles soluciones. Primeramente, se ha de establecer cuales son las dificultades o problemas que nos apuran hoy y a posteriori, para luego concebir cuales son las posibles soluciones que hemos de construir como pueblo de manera que perezca el inconveniente. Como un ejemplo claro de una problemática, utilizare el comienzo de una nueva ola de violencia en el país; viendo el incremento sustancial de los asesinatos de jóvenes, como los sucesos ocurridos en Cali y en Samaniego. El problema ha sido planteado. Una posible solución al corto plazo puede ser la implementación de fuerzas estatales en lugares afectados críticamente por masacres de esta índole. Por otro lado, una solución hipotética al largo plazo puede ser la construcción de una mejor infraestructura vial, aérea y de otros caracteres, para mejorar la conexión entre el estado y las comunidades alejadas de los poderes centralizados en las grandes ciudades. De esta manera se puede ver como se hace una abstracción del problema a solucionar y de manera continúa, se presenta una posible solución a este.

Para llevar a cabo está teoría se ha de establecer un consenso nacional, en el cual se establezca una relación simbiótica entre los individuos, entre los círculos de pensamiento, entre los partidos políticos. En otras palabras, esta teoría, se concibe como una unidad nacional en busca de una consolidación trascendental del pueblo Colombiano. Considero que está es la decisiva “reforma” que necesita el país, debido a que en este momento de la historia hay una agobiante polarización y división del pueblo, cosa que no colabora de ninguna manera a la construcción de país, ni mucho menos a solucionar los agobiantes problemas. Es importante considerar que no hay forma de llevar a acabo esta teoría de un día para el otro; llevarla a la práctica es una tarea que se debe comenzar haciendo una aproximación individual, en la cual cada uno de los que este dispuestos a participar, deben de enajenarse, de manera que establezcan el principio individual, mas importante de la “Unificación Nacional”; el amor propio por la patria y los compatriotas, la cual debe colocarse por encima de cualquier idea o principio que limite este principio de cualquier manera.

La “Unificación Nacional” es una práctica individual, que se debe de desarrollar primeramente en un espacio individual, para ser luego aplicada a un espacio social-nacional. Somos nosotros los jóvenes quienes tenemos la capacidad de unirnos como pueblo, ante las injusticias, ante las problemáticas, ante todo aquello que mancilla el progreso de la patria. La reforma que necesita Colombia es la unidad de un pueblo separado por sus diferencias. Así que los invito a que las diferencias no nos dividan como pueblo, sino que más bien y en mayor medida, sean estas las bases para una nación más unida.

Guillermo Francisco Reyes Larrazábal


Canción: “Entre Dos Aguas” de Paco de Lucía


Referencias:

Rousseau, J. J. (2018-1762). El Contrato Social. Bogotá-Paris: Comcosur.

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