• En Perspectiva

La Isla Atesorada: Corta Explicación de la Situación en Taiwán

Gastón J. Siegmund: Editor General


Hablar de conflictos geopolíticos alrededor del mundo, siempre despertará una cierta polémica, que recaerá sobre los derechos de: soberanía territorial, derecho de autodeterminación de los pueblos e incluso de conflictos armados que se han dado en diferentes escenarios. Éstas disputas territoriales suelen despertar aires nacionalistas, y espíritus de patriotismo en las poblaciones de los países involucrados, y suelen funcionar como grandes herramientas de unidad nacional para los actores implicados. Casos como el de Kosovo en Serbia, la Guerra de las Malvinas en los 80, e incluso el llamado a reclamar el Esequibo en Venezuela han sido utilizados estratégicamente por diferentes gobiernos para hacer un llamado al deber de la bandera. Pero hay un caso global, un conflicto que desde hace más de 60 años no se ha logrado solucionar, y que en una joven segunda década del siglo XXI solo ha crecido en su relevancia. Este es el caso de La República Popular China, y la República de China, también conocida como Taiwán.


Pero antes de entrar en las implicaciones importantísimas del caso Taiwanés en la actualidad, es de extrema importancia hacer una pequeña recolección histórica. El año es 1945, y tras haberse culminado la segunda Guerra Mundial, en China, se reanuda la Guerra Civil que había arrasado al país antes de la invasión japonesa. Durante los años de la ocupación el Kuomintang (Partido Nacionalista Chino) bajo el mando de Chiang Kai Shek, y el Partido Comunista Chino bajo el mando de Mao Zedong, se aliaron para combatir a las fuerzas ocupantes. Pero tras la retirada japonesa, los bandos enemigos se encontraron enfrentados de nuevo en la búsqueda de un futuro para China. Tras cuatro años de Guerra Civil, los Comunistas, contra todo pronóstico, lograron una victoria definitiva frente al Kuomintang. Los nacionalistas, con sus fuerzas extremadamente reducidas, se refugiaron en la pequeña isla de Formosa, hoy conocida como Taiwán.


Durante los próximos 20 años, Taiwán y el Kuomintang fueron considerados los herederos de facto y de jure del puesto internacional de China en el mundo. La República Popular China, solo fue reconocida por países del bando comunista del mundo, liderado por la URSS. Pero las democracias liberales de occidente, se mantuvieron firmes en el hecho de que Taiwán era China, pues ambos actores reclaman todo el territorio. De esto nace el llamado “One China Policy” que en una manera muy resumida dice que no existen dos chinas, y la única manera de prevalecer es con una subyugando a la otra, e implementando su sistema político, cultural y económico en el territorio de otro actor. Pero la década de los 70, probó ser una época radicalmente decisiva para ambos actores. Pues marcó la primera vez, que un presidente de los Estados Unidos, visitaba a la China comunista. Se trata de la visita de Richard Nixon, a Beijing. Además Estados Unidos y la República Popular China, establecieron sus primeras relaciones diplomáticas, y la República Popular China, tomó la representación de China en la ONU, así como su puesto como miembro permanente del Concejo de Seguridad.


Con el surgimiento de relaciones diplomáticas entra la RPC, y occidente, China empezó a posicionarse como un actor estratégico en el campo global. Empresas de países occidentales empezaron a aprovechar la basta mano de obra económicamente viable en China, y muchos de los productos consumidos en el mundo empezaron a producirse en el país. Causando que China pudiese mantener firme su política exterior frente a Taiwán: cualquier país que reconozca a Taiwán como a) independiente o b) el verdadero heredero del territorio chino, no podrá entablar relaciones diplomáticas con China.


Llegando a la situación actual. China reclama Taiwán como una provincia rebelde, y ha asegurado que dentro de sus próximos proyectos se encuentra hacerse definitivamente con el control del territorio; así deban utilizar la fuerza. Por otra parte, si bien Taiwán tiene una serie de relaciones diplomáticas estrechas con muchos países de occidente, no lo logran hacer como un país independiente. Estados Unidos ha sido un aliado estratégico para la isla en tiempos recientes: invirtiendo enormes sumas de dinero, y equipos en mejorar las defensas de Taiwán. Pero cada acercamiento de los Estados Unidos, solo marca más divisiones en las relaciones entre las dos potencias más importantes en el mundo actualmente. Estados Unidos, patrulla con sus portaviones regularmente el estrecho de Taiwán, además de ser el mayor vendedor de armamento para Taiwán, y ambos han cooperado estrechamente en varios proyectos internacionales.


Pero lo que se suele desconocer es la gran importancia que tiene Taiwán para ambos países, y precisamente porque se ha convertido en un actor clave en la escena global. Durante muchos años, Taiwán al igual que China también fue una dictadura autoritaria. Si bien anticomunista, la democracia en Taiwán ha sido más bien un fenómeno relativamente reciente, teniendo sus primeras elecciones democráticas directas en el ´96. Pero algo extremadamente importante fue que durante los años de la dictadura del Kuomintang, el partido ingresó a Taiwán una economía altamente industrializada, con el uso de mano de obra barata al igual que la RPC. Pero con un territorio limitado, la producción industrial de Taiwán siempre se vio adelantada por otros países, pero la década de los 80, presentó una nueva oportunidad para el desarrollo de la economía taiwanesa.


El crecimiento del acceso a computadores personales, y a productos cada vez más avanzados tecnológicos, llevó a que la producción de los Chips necesarios para operar estos productos se tuviera que realizar de manera más económica. Taiwán se presentó como un gran candidato, entonces grandes empresas Europeas y Estadounidenses que producían microchips, enviaron a Taiwán la producción de estos importantísimos recursos. Taiwán recibiendo esta labor, especializó su avanzada industria a la manufactura de este estratégico recurso. En 1987, se funda la “Taiwan Semiconductor Manufacturing Company” (TSMC) que ha sido la líder global en la producción de los semiconductores que se encuentran desde en un teléfono móvil, hasta en un jet de combate de la más alta generación. Los microchips, actualmente se han convertido en un producto de máxima necesidad, y Taiwán produce más del 90% de la oferta global. Tanto China como Estados Unidos dependen masivamente de estos productos para su defensa nacional, y Taiwán ha sido extremadamente clandestino con los procesos de producción y se ha limitado a exportar su producción: pues este recurso le ha permitido mantenerse como un actor extremadamente relevante en la escena internacional.


Actualmente China es el mayor comprador de Microchips a Taiwán seguido por los Estados Unidos, pues ambos países tienen industrias de defensa altamente avanzadas. Pero el motor de la manufactura de una gran variedad de productos que utilizan altos números de Chips en China ha sido un factor por el cual China no ha decidido avanzar completamente en una agresiva militar contra Taiwán. Mientras que la dependencia estratégica en este recurso para Estados Unidos, y sus compromisos de defensa con Taiwán arrastrarían a los Estados Unidos a la rápida defensa de la Isla. Cuestión altamente preocupante, pues serían los dos ejércitos más grandes y más poderosos del mundo enfrentándose en combate directo.


Entendiendo entonces tanto el contexto histórico de Taiwán, como su llegada a ser uno de los actores estratégicos más importantes del siglo digital, se puede empezar a valorar la situación actual. China durante los últimos años ha incrementado sus acciones agresivas contra Taiwán, desde aumentar la cantidad de incursiones militares en espacio aéreo taiwanés, ejercicios militares con fuego activo en el estrecho de Taiwán, e incluso en las últimas semanas despachando armamento, y equipando bases militares cercanas a la isla. Todas estas acciones se encuentran alineadas con los objetivos puestos por Xi Jinping, Secretario General del Partido Comunista Chino, y líder del gigante asiático, quien cada vez ha percibido la incrementada importancia estratégica de Taiwán y el apoyo constante a la isla por parte de los Estados Unidos, como una amenaza a la estabilidad política y democrática de China. Taiwán y China actualmente se encuentran en situaciones muy diferentes; Taiwán ha desarrollado una democracia robusta en Asia, y es una economía altamente liberalizada, y potenciada por grandes cifras de inversión extranjera, mientras que la economía china, se basa en estar altamente controlada por un estado antidemocrático y autoritario, que reprime políticamente, y violentamente a todos aquellos que van en su contra.


Otro factor importante, es el hecho de que China, ha demostrado un apoyo incondicional a Rusia en su incursión militar en Ucrania. Incluso anunciando proyectos de cooperación que pueden ayudar al gigante euroasiático a apaciguar el efecto las sanciones de occidente. Al igual que Rusia en Ucrania, China tiene una serie de intereses geopolíticos importantes en la región. Empezando por el hecho de que aunque China tiene una gran cinta costera, y una fuerza marítima grande, las islas que encierran los mares de China son aliados de Estados Unidos, y en muchas de estas tienen bases militares como el caso de Okinawa en Japón. Causando que China pueda ser fácilmente bloqueada del mundo exterior, destruyendo su motor económico la exportación de productos manufacturados en China. Pero hacerse con Taiwán que se encuentra en la mitad de este grupo de Islas, le permitiría atravesar la cadena de perlas. Además de los intereses nacionales y geopolíticos en China, el Partido Comunista necesita en este momento de un nuevo llamado de unidad nacional, y una campaña contra Taiwán puede tener este efecto. Actualmente China se encuentra en una situación extremadamente precaria tras el colapso del mercado inmobiliario, la población China al igual que en 1989, se ha tomado a las calles, a protestar al gobierno, pues todas estas compañías están altamente reguladas por el gobierno; por más de que el Partido Comunista tome acción contra estas protestas, una de sus mayores ventajas ha sido la confianza que tiene la mayoría étnica Han en el gobierno de los Comunistas, tras los éxitos económicos recientes. Pero para recuperarla necesitará de un llamado de unidad y lealtad a la bandera: y Taiwán puede causar este llamado.


Es importante aclarar que tras el anuncio de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, sobre una visita a Taiwán, China ha movilizado grandes cantidades de armamento a la zona. Incluso ha llegado a amenazar con acciones contundentes no solo a Taiwán sino también a los Estados Unidos. Nancy Pelosi aterrizó el 2 de Agosto en Taipéi, la capital de la isla, y China rápidamente demostró su musculo militar, movilizando aviones a espacio aéreo taiwanés, despachando buques de combate al estrecho de Taiwán, e imponiendo un paquete de sanciones a importaciones de Taiwán. Si bien hay factores que pueden disuadir a China de una incursión militar directa, los ojos del mundo se encuentran sobre Taiwán, que tras la invasión de Ucrania puede ser una nueva guerra.

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