• En Perspectiva

La Historia, la clave para descifrar el enigma moderno; María Camila Velásquez

La dinámica de la sociedad moderna, sus fundamentos, ejes de poder, lazos de conectividad, pilares ideológicos, maquinaria económica, estructura política y consecuentemente sus más caoticas falencias y dilemas resultan ser un enigma intrincado, muchas veces concebido como indescifrable, e impenetrable. Sin embargo, al embarcarse en la desafiante travesía de explorar sus orígenes, nos damos cuenta que a través de la historia, sus revoluciones, procesos y transformaciones podemos entender cual es el núcleo del mundo contemporáneo. En el ámbito económico, específicamente dos revoluciones, la neolítica e industrial cambiaron radicalmente el funcionamiento de la maquinaria social. Este artículo se enfoca en la primera. La revolución neolítica fue la transición de economía depredadora centrada en la caza y la recolección, a las economías productoras fundamentadas en la domesticación de animales (ganadería) y las plantas (la agricultura). El Homo Sapiens Sapiens caracterizado por su desarrollo intelectual, su capacidad de abstracción y socialización, especialmente su consciencia sobre el valor inherente de la cooperación con extraños fue quien protagonizó esta revolución. Existen diferentes teorías con respecto a la causa principal de la adopción de la agricultura, pues a pesar de que existía conocimiento desde hace ya 100.000 años, esta no se adoptó de inmediato sino que un factor específico fue el cual catalizo posteriormente ese suceso. La interpretación tradicional se centra en los choques exógenos es decir la manera en que el cambio climático al final del Pleistoceno obligó a las poblaciones a convivir con animales domesticables y plantas resistentes conduciendo a una innovación tecnológica. Mientras que la interpretación moderna se centra en un choque endógeno, es decir que el crecimiento de la población fue lo que obligó a buscar nuevos alimentos y llevó al tecnolog ciento de las técnicas agrarias.

La agricultura es una forma altamente eficiente de producción de alimentos porque puede alimentar a más personas por unidad de superficie, proveyendo más calorías. Al mantener los procesos en un área pequeña, los humanos no tienen que gastar energía persiguiendo su comida por ende mantienen más reservas y el proceso de cultivo es mucho más rápido. Esto conduce a la especialización social de dos formas. La primera, es que una élite política (terratenientes o gobernantes) ganan control sobre la comida y tienen que decidir cuánta comida obtienen las diferentes personas. Y segundo, el aumento de tiempo libre debido al almacenamiento de alimentos durante periodos prolongados da a las personas mas tiempo para experimentar con los recursos y desarrollar habilidades en trabajos distintos como la fabricación de herramientas de acero o incluso armas. Es así como se cataliza la construcción de una sociedad increíblemente más compleja y dinámica, con una pirámide política, una estructura de producción y posteriormente un poderío militar para la protección de sus valiosos recursos. Por otro lado, estas sociedades al estar expuestas a la domesticación desde la temprana edad desarrollan inmunidad hacia enfermedades infecciosas que se originan en animales, como la viruela. Y adicionalmente sus organismos se embarcan en procesos de modificación genética que les otorga una superioridad biológica, como es el caso del desarrollo poblacional de la tolerancia a la lactosa en el 1500 que incrementa la calidad y cantidad de la dieta.


Los arqueólogos pueden identificar el momento en que surgió la agricultura en las civilizaciones antiguas por medio de la datación por carbono de las ruinas, lo cual ha resultado en descubrimientos alucinantes, denominado el “efecto dominó de la revolución neolítica”. Eurasia, región que tuvo una adopción más temprana de la agricultura donde también se dieron procesos migratorios fuertes (que transmiten las técnicas, ideas y evoluciones) tiene en la actualidad un mayor nivel de ingreso (PIB - producto interno bruto). Mientras que América Latina y África que se embarcaron en esta revolución mucho después y sufrieron los efectos devastadores a nivel social, biológico y cultural de las colonizaciones tienen ingresos miseros y tasas de pobreza extremas. En la crisis presente, la pandemia del Covid-19 evidencia esta supremacía de las naciones Europeas y Asiáticas en todos los ámbitos posibles. En términos culturales y políticos tienen la sabiduría empírica y deontológica de saber cómo reaccionar, atenerse a los protocolos de seguridad, hacer cercos de contagios, pruebas masivas y usar la tecnología para obtener datos significativos del estado de salud de los ciudadanos. En términos económicos tienen los fondos y la estabilidad para promulgar proyectos de beneficencia social que aseguran una alta calidad de vida enfocada en la educación integral, la seguridad laboral, el acceso a los elementos básicos, la estabilidad financiera, elementos claves en medio de la incertidumbre global. En el próximo artículo se explorará la industrialización para arribar a conclusiones trascendentes frente al reflejo de las revoluciones históricas en la modernidad.

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