• En Perspectiva

Fusión Charly: ritmos de un robot con ruana; Daniel Cristancho

“Los músicos de pandemia”, así se les ha denominado a aquellos artistas que han incursionado en la música durante esta coyuntura social, y el caso de Johan Castañeda no es la excepción. El productor bogotano de 23 años de edad ha sabido recorrer los altibajos de esta pandemia haciendo lo que más le gusta, producir música. En el 2020 lanzó tres trabajos discográficos titulados “Aislamiento”, “La Ventana” y “Eucaris en Primavera”, todos estos con tintes electrónicos y experimentales, que abordan la intimidad de los rincones de la mente sacados al reflector por la pandemia.


“Fusión Charly”, como se titula su último álbum, varía de cierta manera de sus estrenos pasados. No por su enfoque íntimo frente a la música electrónica, sino que diverge en la inspiración y consolidación de un proyecto, que por más electrónico que sea, lleva a Colombia tatuada en la portada y en cada canción. Con solo observar la portada, un robot con un sombrero “vueltiao”, se hace evidente el tema entero del álbum. Este, según el mismo Johan, es “un álbum de música electrónica con toda la cultura colombiana y todo lo que significa crecer aquí”, haciendo énfasis en emplear estos elementos de la cumbia colombiana para desarrollar el proyecto.


El álbum desde el comienzo impresiona, con la primera canción que se titula “Charly Manga” al compás de unas maracas y una percusión características de algún tipo de ritual autóctono colombiano, empiezan a plagar la mezcla y progresivamente se va incorporando ese aspecto electrónico experimental. Hasta llegar a un popurrí de sonidos que inundan las sensaciones de aquel que lo escuche. Varias canciones del álbum comparten estas características con “Charly Manga” canciones como “Voladora” y “Sancocho Psicodélico”. Sin embargo, en el momento que la audiencia se adentra más en el disco, se logra encontrar con ese característico timbre reflexivo, astral y casi melancólico que caracteriza los trabajos de Johan; canciones como “Robot Espiritual I” y “Robot Espiritual II” son canciones que, sin perder esta asociación con la cumbia, consiguen imponer un ambiente mucho más etéreo.


Lo interesante del caso es que, a pesar de que el proyecto de Johan C. es bastante único, pertenece a una “camada” de trabajos. Muchos de los cuales coinciden en ciertos aspectos, sobretodo en el momento de fusionar los ritmos autóctonos colombianos con la electrónica experimental. Otros artistas (que influenciaron a Johan C.) de este estilo podrían ser Julián Mayorga, con sus trabajos “Cuando tengo fiebre veo la cabeza de un leopardo magnífico” y “La Fiesta de Transmigración”, o los Meridian Brothers con su álbum “Cumbia del Siglo XXI”. Se ve entonces cierta tendencia a combinar estos ritmos con la música electrónica y formar una serie de “nueva identidad” musical en Colombia, para Johan “Es una tendencia, se ha fortalecido la mezcla de ritmos colombianos y electrónicos, es una nueva identidad”.


Es entonces importante entender que la música colombiana ha ido evolucionando y que cada día se podrán observar nuevos proyectos, nuevos estilos y sobretodo es evidente cómo esta identidad colombiana se va transformando y acoplando a los nuevos movimientos musicales. No queda más que hacer una invitación para escuchar estos nuevos proyectos que sin duda serán causa de muchos pensamientos.




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