• En Perspectiva

El Régimen sigue vivo; Santiago Archila

Pasados 25 años desde el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado, se puede observar que sus denuncias no murieron con el político conservador. Durante su extensa carrera política fueron múltiples las veces en que Gómez expuso que Colombia es un país que siempre ha estado mal gobernado, presentó durante su trayectoria política una fuerte crítica al establecimiento mediocre en las altas esferas del poder. Ese mismo régimen que denunció en sus últimos meses de vida, ese sistema de compromisos y de complicidades que estaba dominando la totalidad de la vida civil e impulsando la decadencia del Estado. Ese establecimiento mediocre sigue en la actualidad más vigente y sólido que nunca.


Las denuncias y testimonios que se han dado a conocer en las últimas semanas. Algunas como los vínculos económicos entre la infame empresa brasileña Odebrecht y la campaña de Juan Manuel Santos ,demuestran que la crisis política que tanto criticó Gómez Hurtado con el escándalo del proceso 8000 sigue más viva que nunca. Esto no es una comparación entre la financiación del narcotráfico y la financiación corrupta, de cuello blanco, sino más bien un signo de que el régimen está más presente que antes. El problema de Colombia, radica en ese Cerbero que es superior al gobierno mismo, a los pilares de la democracia y al derecho como regulador del poder, uno que lo vigila como el can mitológico hizo con el inframundo. Un Cerbero inmortal gracias a esa red de confabulación que distorsiona el verdadero significado del bien público, volviéndolo, entre ese mismo círculo, una causa personal y una oportunidad de enriquecimiento. El régimen ha hecho que la idea noble de la política en Colombia sea efímera, y han convertido de esta labor el motor para que lo público sea la fuente de la riqueza mal habida en este país.


La supuesta entrada de capital económico de la constructora brasileña a la campaña de Santos es apenas la punta del iceberg que entrevela un nuevo régimen. Es certero afirmar que la entrada de fondos para reforzar la campaña tras perder en primera vuelta y las mentiras en el escándalo del hacker Sepúlveda, son la simple portada de todo un plan para acabar con la campaña de Oscar Iván Zuluaga y vaciar las arcas del Estado bajo una bandera de Paz. Aunque, hasta el momento, el expresidente Santos y su círculo más cercano estaba pasando por debajo del radar en la investigación Odebrecht, llegó el momento para que personas como Roberto Prieto y el “Ñoño” Elías destapen la estrategia para ocultar la corrupción de la campaña presidencial del 2014.


No sólo Prieto, como mano derecha del expresidente, sino también los empresarios Héctor Zambrano y Federico Gaviria serán claves en esta nueva etapa de colaboración para revelar la amplia red de sobornos. Extensas grabaciones de llamadas entre Roberto Prieto y los cómplices de este régimen, los comprometedores chats de Gaviria y demás evidencias, ya reposan en la fiscalía de Barbosa para demostrar el vínculo de Juan Manuel Santos con la corrupción que le ayudó a ganar la segunda vuelta. Podrá ser exhibido ante la justicia y el país como Prieto cuadraba las versiones declaratorias de los brasileños para encubrir a su jefe en la Casa de Nariño, así como los malos manejos del ex fiscal Martínez para desviar la investigación a su favor.


Vuelven a entrar al juego las declaraciones de Otto Bula tras los testimonios de Luis Fernando Andrade, expresidente de la ANI, y Gaviria, que confirman la relación entre los contratos de la Ruta del Sol 2 y decisiones claves tomadas días antes de las elecciones al Congreso (2014). Cada vez se vuelve más evidente el apoyo de la administración de Santos en el lobby que realizaron El “Ñoño”, Bula y otros parlamentarios para destrabar los problemas de estabilidad jurídica en los contratos de la constructora para el beneficio económico de cada uno. Quedará en manos de lo revelado en las siguientes semanas ir destapando poco a poco toda la suciedad detrás de la reelección de Juan Manuel Santos y lo decida decir Roberto Prieto, a quién el régimen dejó sólo, dándole la oportunidad de derribar el dominó de aquel sistema de complicidad negativa que tanto daño ha hecho al desarrollo del país.


Gracias a la ineficacia de la fiscalía de Néstor Humberto Martínez está ahora en manos de Francisco Barbosa aprovechar la información de Prieto, El “Ñoño”, Zambrano, Gaviria y todos los salpicados de este escándalo para actuar y tomar esta oportunidad de salvación nacional, como la llamaría Álvaro Gómez, para acabar con ese régimen que, aunque ampliamente denunciado, siempre sabe resurgir para dañar más al país.



Santiago Archila Correa


Imagen sacada de: Semana.com

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